Jack Rendel

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LA PERSEVERANCIA DE GEDEON

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Jueces 6:1-8:32

Jack Rendel 

«Y vino Gedeón al Jordán, y pasó él y los trescientos hombres que traía consigo, cansados, mas todavía persiguiendo.» Jueces 8:4 RVA89

Preguntamos en una ocasión, a una hermana que trabajaba en Bélgica, qué tal le iba aprendiendo el flamenco.  Había estado con nosotros el año anterior en Londres.  Ella respondió con entusiasmo y dijo, «¡Me va muy bien!  ¡Ya puedo defenderme en flamenco! ¡Pero sí, requiere mucha disciplina y perseverancia!»

A menudo durante el año 1992 cuando llamaba a un hermano en la obra en Barcelona, estaba en alguna reunión u otra. Las iglesias evangélicas de Barcelona y Sevilla preparaban encuentros y reuniones donde esperaban compartir el evangelio con los visitantes y atletas en las Olimpiadas en Barcelona y en la EXPO en Sevilla.  Me dijo una vez que no era el trabajo que le cansaba tanto como los contratiempos y problemas.  ¡A él le encantaba el trabajo!

El vocablo «perseverar» lleva la idea de, «continuar a través de lo severo», o sea, perseverar a través de situaciones severas o dificultosas. Un diccionario dice, «continuar tenazmente». Otro dice que es, «persistir, mantenerse firme en una actitud, opinión, etc. » (© El Pequeño Larousse Interactivo, 1999) El Diccionario de la Real Academia Española, 22.ª edición, 2001, nos da dos sentidos para el vocablo «perseverar», los cuales son, a saber, 1. intr. Mantenerse constante en la prosecución de lo comenzado, en una actitud o en una opinión, y 2. intr. Durar permanentemente o por largo tiempo.

Gedeón se enfrentó con ola tras ola de dificultades en su lucha contra los madianitas invasores y perseveró. 

1.         Los temores.  Jueces 6:11-24. Cuando Gedeón se dio cuenta que el ángel del Señor se le había aparecido en el lagar donde sacudía trigo para esconderlo de los madianitas tuvo gran temor. Jueces 6:22-24. ¿Que hay mejor que el temor de Dios?  La gente tiene temor de Dios pero su reacción a Dios es de esconderse de él, o de no hacerle caso, no porque tienen reverencia de él sino porque tienen temor a sus juicios. 

Romanos 5:1. «Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.» RVA89 Dios dio a Gedeón una palabra de paz, y a nosotros también nos consuela con su palabra de paz en la Carta a los Romanos. Uno de los orgullos del Imperio Romano fue su «PAX ROMANA» o «PAZ ROMANA», pero la paz que da el Señor Jesús es aun mayor que la paz que da el mundo. Juan 14:26, 27 El verso 26 habla del Consolador y el 27 de la paz del Señor, que él nos da, no como el mundo la da.  Añade, «...No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.»

El estado de Florida experimentó el desastre del huracán Andrés.  Hermanos en la fe que vivían en Miami nos describieron como era la tremenda fuerza de la tormenta.  Se escondieron en los baños y gabinetes en medio de la casa, tapados con colchones, mantas y almohadas. Hubo vientos de hasta 200 kilómetros por hora. Todo se movía. Se arrancaron árboles y techos. Casas enteras fueron aplastadas. ¡Aquella noche del domingo y mañana del lunes fue espantosa! Pasaron las horas amedrentados, agarrados los unos de los otros, escuchando el bramido del viento. Uno dijo después que entendió un poco mejor lo que es el poder y terror de Dios.

Como en el caso de Gedeón, para muchos el temor a la muerte y el temor a Dios es lo mismo. Jesús ha cambiado todo esto.  Nos ha dado paz con Dios. Ahí, conociendo primero esa paz con Dios, es donde tenemos que comenzar.  Quizás por esa razón Billy Graham llamó su libro, que explica el evangelio y la vida cristiana, PAZ CON DIOS. Gedeón edificó altar a Jehová en ese lugar y lo llamó Jehová-shalom, que quiere decir Jehová-paz. 

Hablando con el ángel del Señor, Gedeón había mencionado la salida de Egipto y las grandes cosas que Dios había hecho para su pueblo. Preguntó, «¿No nos sacó Dios de Egipto?»  Claro que los sacó, y en la noche que salieron ofrecieron un sacrificio, de un cordero o cabrito. Éxodo 12:5  Dios pasó por encima de toda casa que tenía la sangre del cordero en los postes y en el dintel.  Cada una de esas casas estaba en paz con Dios.  Las demás sufrieron la muerte del primogénito de la familia y no solo de la familia humana sino también del ganado.  Y así como el mes de la Pascua fue el principio de los meses para el pueblo en Egipto, así también ese momento para Gedeón iba a ser un principio, un comienzo nuevo.

El altar de Gedeón iba a permanecer en Ofra de los abiezeritas. El altar de Jesús, debe permanecer en nuestro corazón. He aquí la base del ministerio y de la lucha espiritual.  Si la muerte, el enemigo más temible, ha sido vencida, significa que en Jesús los demás enemigos espirituales pueden ser vencidos.

2.         Las amenazas.  El Señor le mandó a Gedeón derribar el altar a Baal y la imagen de Asera de su padre y levantar un altar al Señor. Jueces 6:25-27. Los altares a Baal llegaban a veces a ser de 8 metros de ancho. Tomó a 10 siervos de su casa para ayudarle destruir el altar. Cuando los hombres del pueblo supieron lo que hizo le acecharon con la muerte. Me hace pensar que a la par que los 10 siervos de la familia le ayudaron a destruir el altar a los ídolos, los 10 mandamientos fueron su respaldo espiritual y moral para llevar acabo tal acto.

Con ese acto Gedeón llegó a ser de gran testimonio a su familia. Jueces 6:28-30. Lograr eso no es siempre fácil, sobre todo si eres adolescente. La familia espera más de ti si dices que te has convertido. Si “testificas mucho” y no ayudas con los quehaceres en casa puede que no te escuchen. Para Gedeón podría haber sido más fácil, ya que era adulto, con familia y siendo hombre trabajador. De todas maneras las acechanzas causarían temor ya que hablaban de matarle.

3.       Las inquietudes y dudas.  Cuando las fuerzas de los madianitas se juntaron como langostas en número, el Espíritu del Señor vino sobre Gedeón y entonces reclutó su ejército. Pero luchaba con la duda.  ¿Salvaría el Señor a Israel de mano de Madián a través de Gedeón? Jueces 6:36-40. Es increíble pensar que Gedeón seguiría con las dudas aún después de venir sobre él el Espíritu de Dios. Pero la vida cristiana es así también. No se trata del pecado de la incredulidad y de rebelión que nos hablan los capítulos 3 y 4 de Hebreos, refiriéndose a los que salieron de Egipto. El pecado de incredulidad y de rebelión de Israel en el desierto es semejante a las actitudes y acciones de los fariseos y saduceos que pidieron a Jesús una señal del cielo para tentarle, o probarle. Mateo 16:1-4. El caso de Gedeón es diferente. Gedeón amaba al Señor y quiso hacer su voluntad pero le perseguían las dudas. Hemos de notar la paciencia que Dios mostró con él cuando sacó el vellón. 

Dios sí quiere ser nuestro guía. El Salmo 48:14 dice que él es nuestro Dios para siempre y será nuestro guía hasta la muerte. Esta es nuestra mejor cobertura. No miremos a las estrellas o a los que dicen interpretar las señales del cielo. Deuteronomio 4:19  No sea que al alzar tus ojos al cielo y al ver el sol, la luna y las estrellas, es decir, todo el ejército del cielo, seas desviado a postrarte ante ellos y a rendir culto a cosas que Jehovah tu Dios ha asignado a todos los pueblos de debajo del cielo. RVA89
 

4.         Las debilidades.  Fortalecido en su deseo de obedecer a Dios salió a la cabeza de sus tropas. Pero ahora Dios iba a probar la dedicación de Gedeón. ¡Dios redujo sus preciosos reclutas de 32.000 a solo 300! Pero Gedeón siguió adelante. Jueces 7:1-8.

I Corintios1:26-31 nos dice que en la iglesia no somos muchos sabios ni muchos poderosos. ¿Por qué?  Pues, para que Dios reciba toda la gloria. Y si nos gloriamos pues nos gloriamos en él y no en nosotros mismos. Quizás sientes que económicamente o educacionalmente te falta algo, o que te faltan dones y habilidades. Casi todos, si no todos, tenemos nuestras luchas con eso. Gedeón dijo que era del clan más pequeño de Manasés, ¿cómo podría el Señor usarle a él?  Moisés se quejó de que no se expresaba bien! Dios le dio ayuda en la persona de Aarón.

5.         Las críticas.  Después de comenzar la batalla hombres de otras tribus vinieron a ayudar, entre ellos los de Efraín. Los de Efraín alcanzaron a los dos príncipes de Madián en el Jordán y los destruyeron. Sin embargo, criticaron a Gedeón por no haberles llamado primero a la batalla.  Gedeón les dio una respuesta apacible y siguió adelante persiguiendo a los dos reyes de Madián y el resto de su ejército. Jueces 7:24-8:3.

Gedeón aprendió la paz del Dios de la paz. Cuando el apóstol Pablo abre sus cartas con las palabras “gracia” y “paz”, como por ejemplo en Colosenses 1:2 y 1 Tesalonicenses 1:1, no las usa de balde. ¿Se acuerda de los que hacen la paz de las bienaventuranzas? Tengo que admitir que soy muy propenso a la ira. En una ocasión haciendo el “line-up” (los preparativos) para la visita del barco Logos a Bilbao me enfadé mucho con un impresor porque tardó mucho en imprimir carteles o fichas que íbamos a fijar en lugares prominentes de Bilbao anunciando la llegada del barco. Mas tarde me tuve que ir a pedirle disculpas por mis actitudes y palabras.

¡Gedeón hasta alabó a los hombres de Efraín que vinieron a criticarle! Esto, sí, que es asombroso! ¡Qué ejemplo más grande! Se había lanzado con su pequeño ejército a una batalla aterradora y aún con eso tuvo lugar en su corazón de aplaudir a los que llegaron después para ayudar. ¿Qué de esa persona nueva en las oficinas o en la iglesia o en tu equipo que te critica? ¿Sabrás reaccionarte como Gedeón reaccionó?

6.         El cansancio. Ahora Gedeón cruza el Jordán con los 300, cansados, pero todavía persiguiendo. Jueces 8:4. De hecho es bueno experimentar el cansancio. Hay los que no pueden dormir y a veces es porque no trabajan o trabajan poco. Otros sufren tensiones y no duermen. Sienten el cansancio pero no por haber trabajado, sino por las ansiedades de la vida.

7.         El rechazo. En ambas ciudades, Sucot y Peniel, rehusaron proveer comida para su ejército cansado.  Jueces 8:5-9. Hay los que no pueden ir a evangelizar en equipos viajantes o ir de misioneros al extranjero pero que sí pueden ayudar con los gastos y necesidades. Gracias a Dios por aquellos que lo hacen. Colaboran en el evangelio.

8.         Las distancias.  Gedeón persiguió el ejército de Madián que quedaba, unos 15.000, y los dos reyes de Madián, hasta bien más allá del Jordán. Finalmente destruyó su ejército y capturó a sus dos reyes. Siguió adelante hasta terminar con todos y así cumplir con la tarea que el Señor había puesto sobre él. Me hace pensar en la exhortación de Pablo a Arquito en Colosenses 4:17,  Decid a Arquipo: "Cuida el ministerio que has recibido del Señor, para que lo cumplas." RVA89

¡Qué ejemplo más grande de perseverancia!

¿Te está costando aprender un idioma nuevo? ¿Plantar una iglesia?  ¿Perder 5000 direcciones en la base de datos en el ordenador? ¿Pedir a tu hijo por la 500 vez guardar sus cosas y limpiar su habitación? ¿Una relación difícil con otro miembro de tu iglesia, equipo o en el lugar de empleo? ¿El amigo que abandona al Señor? ¿Un compañero que te abandona a ti? ¿Un buen amigo que contrae el SIDA?

¡No te desanimes! De veras, tenemos necesidad de perseverancia. En Jueces 8:4 vemos que Gedeón a pesar de estar cansado ¡todavía perseguía al enemigo! Siguió adelante. Perseveró.

Jueces capítulos 6 al 8 nos cuentan de la gran perseverancia de Gedeón. ¡Es una historia emocionante! 

©Copyright 1987-2046 John (Jack) W Rendel. Reservados todos los derechos.

  

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